19.9.07

Como el Dodo, el Cebro

Las cebras son una metáfora del mundo. Todas las ciudades, las religiones, las emociones, los miedos, y las nociones abstractas como tiempo y espacio. Todo puede resumirse en una cebra, mamífero, de cuatro patas, (Para la cultura general del lector, Wikipedia nos ilustra: "La palabra "cebra" o "zebra" no representa una realidad desde el punto de vista evolutivo, sino que agrupa artificialmente tres especies en función de un carácter (el abrigo rayado) que no es derivado, sino primitivo. Las rayas aparecen también en mayor o menor medida en las patas y lomo de los asnos y caballos salvajes, y se manifiestan más fuertemente en los híbridos, aunque entre los progenitores no haya ninguna cebra de por medio (caso de las mulas), evidenciando que la presencia de rayas es un carácter antiguo dentro del género Equus y no uno derivado propio de un subgrupo dentro de éste. Las cebras, simplemente, han ido un paso más allá en el desarrollo de unas rayas que ya poseían, mientras que los caballos y asnos han tendido a perderlas o al menos a enmascararlas.") Ectétera etcétera. La palabra Etcétera es increíble. Volviendo al tema que nos compete, es un animal super complejo, hijo de la casualidad, accidente evolutivo ("...¿Qué?.") casi como todos nosotros cuando dialogamos con nostotros mismos y no nos permitimos decir cosas como "bardié".
Y volviendo nuevamente al centro de nuestra cuestión, la cebra es originaria de África. Sí señores, Noé es mitología de pacotilla, nuestros ascendientes indirectos son los que habitan en el continente más pobre del mundo (me salió la vena sociológica pero no importa porque así es la prensa hoy en día.). Yo no sé si las cebras serán realmente del planeta Tierra, pero ahora volvemos a nuestra tan confiable fuente Wikipedia (marca registrada), la cual nos cuenta que cuando los Portugueses llegaron al Cabo de Buena Esperanza, encontraron unos mamíferos rayados "...que les resultaron notablemente parecidos por la forma y el tamaño a las hembras de los zebros*, y por ello decidieron llamarlas zebras o cebras."
"Un bonito regalo póstumo del Cebro."

*Zebro es el nombre que se daba durante la Edad Media en Portugal, León y Castilla a cierta especie de équido salvaje que habitaba ahí antes de extinguirse a finales del siglo XV.

Las crónicas medievales describen al zebro como un animal similar al asno doméstico, pero más alto, fuerte y robusto, además de muy veloz en la carrera y bastante mal genio. El pelaje era gris ("de pelo de rata" es un comentario típico en las descripciones medievales) interrumpido por una banda oscura a lo largo del lomo. Parece que el morro era también oscuro, mientras que las patas presentaban rayas blancas y negras por debajo de la rodilla. Vivían en manadas que vagaban preferentemente por llanuras, aunque la caza (su carne era muy apreciada, especialmente por los nobles) y la competencia con los animales domésticos por los pastos fueron empujándolos poco a poco hacia las zonas montañosas. A partir de finales del siglo XV o principios del XVI el zebro desaparece de las crónicas de caza, probablemente por haberse extinguido en esa época, aunque hay descripciones aisladas en escritos posteriores."

Me encuentro aquí sentada con mi amigo Ka rajito, y me doy cuenta de que ambos blogs en los que escribo aluden a los ojos en el título. No veo la razón (no veo, qué paradoja) por la cual ocurre esto, no sobrevaloro la vista respecto a los demás sentidos. De cualquier forma confiamos más en la vista que en el gusto o en el oído, o yo por lo menos -aunque pienso en cuando reconozco un sonido característico, lo cual sería como ver cosas y reconocerlas normalmente-. Para describir lo que vemos tenemos muchas palabras, mientras que para lo que oímos no (qué mal que redacté).
Igual estoy diciendo pura mierda subjetiva, aunque mi amigo loco Ka resume todo con un "ver para creer" y suena creíble.
Cuando se me tapan los oídos y escucho de forma diferente en mi cabeza la voz que reconozco como mía es una experiencia sumamente extraña (?) porque no me termino de identificar con ella. En cambio cuando me miro al espejo no dudo, aunque pueda cambiar de punto de vista y verme más ancha o más chata, más amorfa o más armónica.
Las cebras son una metáfora del mundo.